September 23, 2021

HACIA LA CO-PRODUCCIÓN DE UN SISTEMA DE I+D+i MESTIZO Y MUTANTE

Un mundo incierto y complejo necesita de una I+D+i que también lo sea, fruto de la mezcla entre agentes, saberes y prácticas diversas, desde un enfoque de Quíntuple Hélice, abriéndose a lo social y cultural. Transformar el marco y el imaginario sobre cómo se entiende la I+D+i, así como las maneras en que se diseñan los planes, se configuran las redes o se distribuyen los recursos para la investigación y la innovación.

Iranzu Guijarro y Ricardo Antón (ColaBoraBora)

Agosto de 2021

 

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También disponible en euskera e inglés.

 

Una de las cuestiones en la que desde KARRASKAN hemos estado implicadas respecto a las Industrias Creativas y Culturales en el marco de la RIS3 Euskadi, ha sido la reflexión sobre el marco conceptual para la aplicación de la I+D+i en los Sectores Culturales y Creativos. Este proceso ha tenido dos partes: una primera en la que desde un grupo de trabajo de agentes locales se avanzó en la definición de ese marco (con la participación desde KARRASKAN de Ricardo Antón de ColaBoraBora con el apoyo de Aitzol Batiz de Kultiba, y que tuvo su conclusión en un primer informe coordinado por Aintzane Larrabeiti del Observatorio Vasco de la Cultura); y otra parte, de contraste y aportaciones para terminar de concretar el marco, dónde se han sumado otras expertas a nivel estatal y europeo (un proceso coordinado por Cristina Ortega de 3Walks, donde desde KARRASKAN hemos participado Iranzu Guijarro y Ricardo Antón de ColaBoraBora y Roberto Gómez de la Iglesia de Conexiones Improbables). 

 

El proceso ha sido muy rico y ha supuesto una importante evolución sobre el punto de partida, fruto de la inteligencia colectiva y de la labor co-responsable desde los diferentes agentes concernidos involucrados. Concluirá próximamente con la organización de una conferencia internacional abierta, en la que poder presentar el trabajo desarrollado, esperando que pueda resultar útil, no solo para el contexto vasco sino también para el ámbito de la I+D+i en general. 

 

Pero mientras llega ese momento de presentación —cuando se compartirán todos los materiales generados—, desde KARRASKAN queremos seguir contribuyendo a la reflexión, recuperando algunas de las ideas que han sido el centro de nuestras aportaciones en el proceso. Señalar las claves en las que creemos que es importante que se ponga el foco, si lo que buscamos, más allá de una continuista traducción-adaptación a lo cultural de la I+D+i tradicional (muy ligada a las tecno-ciencias duras y con foco mercantil), es problematizar, transformar, enriquecer y ensanchar el propio marco general de la I+D+i. 

 

1. LAS PREPOSICIONES DE LA I+D+i (EN LAS ARTES)

 

En el proceso de reflexión, al acercarnos al análisis que se hace en documentos previos sobre la I+D+i en el campo de las artes (principalmente el Manual de Frascati 2015, publicado por la OCDE, pag. 70-71), nos hemos encontrado con que hay un reconocimiento legítimo de las investigaciones PARA y SOBRE las artes, pero en cambio hay un cuestionamiento de la investigación DESDE las artes y no figura la investigación CON las artes.

 

Esta es una controversia que viene de lejos y que tiene una interesante referencia en el texto “El debate sobre la investigación en las artes”, publicado en 2006 por Henk Borgdorff, de la Amsterdam School of the Arts, donde la cuestión se aborda desde distintos enfoques: el ontológico (dependiendo de la naturaleza del objeto de investigación), el epistemológico (según el conocimiento que contiene-genera) y el metodológico (por la metodología utilizada).

 

Desde KARRASKAN consideramos que el DESDE y el CON son las preposiciones centrales o vehiculares a la hora de plantear la I+D+i en las artes, donde el PARA y el SOBRE tendrían un papel más aplicado e instrumental hacia las propias artes. A continuación lo desarrollamos brevemente.

 

> La investigación DESDE

Desde las artes se hace un trabajo de investigación e innovación profundo y sistemático en todo lo que tiene que ver con un amplio abanico de cuestiones que van de los materiales, las tecnologías, las formas o las composiciones, a los lenguajes, imaginarios, órdenes simbólicos o subjetividades, pasando por formas de relación, organización o comportamiento. Además, las artes se caracterizan por las prácticas críticas, por llevar las ideas y las prácticas hasta sus últimas consecuencias, formulando nuevas preguntas, forzando las convenciones y poniendo en cuestión los límites.

 

Que los métodos de las artes y la creación sean distintos a los habitualmente utilizados en los ámbitos de lo científico-tecnológico que caracterizan y condicionan lo que hoy se sigue entendiendo muy limitativamente por I+D+i, no invalida ni esos otros métodos ni a los agentes que los practican. En todo caso plantea un debate que bien debería llevar a diversificar y ampliar el espectro de métodos y agentes posibles y por tanto, las posibilidades de investigación, colaboración, hibridación y transferencia (que ya de por sí están siendo cada vez más ricas y frecuentes).

 

Para avanzar en esta dirección es necesario superar prejuicios o sesgos parciales y negativos, como los que se proyectan desde el propio Manual de Frascati, donde la I+D+i DESDE las artes se confunde con la idea de “expresión artística”. Una idea reduccionista a lo expresivo, con la que las artes quedan relegadas a una subjetividad no objetivable-comparable-mensurable; ligadas a lo personal, a las emociones, a las vivencias y no a campos de investigación más formales y sistematizados, supuestamente más rigurosos. Una mirada maniquea que da la espalda a la historia, en la que las artes siempre han sido un campo fundamental para la investigación, con un vínculo muy directo con las ciencias u otros ámbitos del conocimiento (solo hace falta fijarse en el legado de civilizaciones antiguas como la egipcia o la china, de la Grecia Clásica, el Renacimiento o muchas de las vanguardias). Una mirada sesgada que también debería ver más allá en las maneras de contrastar, formalizar, compartir o transferir la I+D+i, que no pueden estar tan limitadas por los criterios y lógicas de las publicaciones científicas indexadas, de las patentes comercializables o de los indicadores preestablecidos desde lo tecno-científico-mercantil, que penalizan y/o invisibilizan las investigaciones e innovaciones generadas desde otros ámbitos.

 

Por último en este sentido, frente al argumento recurrente de que no todo arte es investigación, entendemos que es necesario hacer un ejercicio de reflexión respecto a los límites y criterios para diferenciar lo que sería una práctica artística y una práctica artística que es una investigación desde las artes. Pero esto es igualmente evidente en otras disciplinas tecno-científicas a las que por este motivo no se cuestiona su legitimidad como parte del sistema de I+D+i.

En definitiva, debemos liberar al método científico y al sistema de I+D+i de la “cárcel” en la que han sido secuestrados por quienes dicen protegerlos y en realidad, los están constriñendo, impidiendo que se enriquezcan con factores como la imaginación, la subjetividad, los afectos, la poética, el deseo o la emoción.

 

> La investigación CON

Desde un punto de vista que tiene que ver con los valores instrumental y social de las artes, es fundamental señalar que los desafíos que tenemos por delante precisan del diálogo y la hibridación entre distintos ámbitos, saberes y prácticas. Las artes, además de un ámbito disciplinar más que meter en esa ecuación relacional, por sus propias características son especialmente propicias para favorecer la innovación disruptiva, cultivando la imaginación, la creación y la creatividad aplicada como valores e instrumentos transversales a todo proceso de I+D+i.

Por eso es cada vez más importante que los grupos de investigación sean transdisciplinares y que se den procesos de polinización cruzada y conexiones improbables, donde las artes ocupen un espacio tan legítimo como relevante (del mismo modo que habría que incorporar otras disciplinas ahora mayormente minusvaloradas, principalmente ligadas a las ciencias sociales, las humanidades o los conocimientos ancestrales y populares).

 

> La investigación PARA  y SOBRE

En lo que tiene que ver sobre todo con el valor intrínseco de las artes, además de todo lo referido al DESDE, son importantes el PARA y el SOBRE, entendiendo su papel como más aplicado e instrumental hacia las propias artes como destinatarias o sujeto de estudio. Se trata de contribuir con nuevas herramientas, tecnologías, metodologías o materiales, así como ayudar a analizar, sistematizar, evaluar, conservar, escalar o transferir de modo cualitativo, los conocimientos, experiencias y otros recursos materiales e inmateriales generados.

 

En todo esto hay que contemplar los distintos eslabones de la cadena de valor de los Sectores Culturales y Creativos y también entran en juego otras disciplinas y otros agentes especializados (en muchos casos universidades y centros científico-tecnológicos), que no deben suplantar a los propios agentes artísticos y culturales, sino complementarse con ellos.

 

2. LA CO-PRODUCCIÓN DE LA I+D+i

 

Como ya apuntábamos al hablar de la investigación CON las artes, los retos multinivel y complejos a los que nos enfrentamos en todos los ámbitos de la vida, precisan de nuevos enfoques más relacionales, dialógicos y transdisciplinares, más adaptables a diversos contextos y situaciones, con mayores flujos y retroalimentaciones entre ámbitos, agentes y procesos de investigación e innovación. 

 

Para esto es necesario avanzar hacia una lógica de investigación, experimentación y generación de valor más abierta y colaborativa, más de co-producción. Una lógica de co-producción multiagente que precisa de una necesaria y urgente ampliación y diversificación de los agentes considerados como parte del ecosistema de I+D+i. Un ecosistema que viene siendo restrictivo y autorreferencial, reduciendo el marco principalmente a universidades, centros científico-tecnológicos y otras unidades de I+D+i empresarial (con una presencia muy limitada de las ciencias sociales, las humanidades y las artes). Aunque esto es algo que está cambiando poco a poco gracias al enfoque de Quíntuple Hélice y a la incorporación de planteamientos mucho más transversales, en los que el conjunto de agentes y disciplinas se entienden y relacionan como pares interdependientes. 

 

La lógica de co-producción conlleva ser conscientes de que un solo agente no puede-debe cumplir por sí mismo todos los criterios que definen como tal la I+D+i (novedosa/pertinente, creativa, incierta, sistemática, y transferible/reproductible), sino que es necesario crear equipos que se complementen y retroalimenten. Unos equipos basados en relaciones de confianza, reconocimiento y reciprocidad (desterrando las relaciones paternalistas, instrumentales y/o de dependencia), donde se valoren las diferentes experiencias y roles que se suman para abordar cada desafío, desde la puesta en juego de las inteligencias múltiples y la inteligencia colectiva.

 

> El enfoque de Quíntuple Hélice (y el papel de los agentes sociales y culturales)

Como decíamos, el enfoque de Quíntuple Hélice está resultando determinante para tratar de romper las lógicas establecidas de los sistemas de I+D+i imperantes. Está posibilitando el desarrollo de un ecosistema de innovación, que para su desarrollo debe cultivar relaciones significativas y alianzas transversales entre agentes diversos, en claves más abiertas y transversales, de manera tan co-responsable como proporcional (en cuanto a responsabilidades, derechos, competencias…).

 

La Quíntuple Hélice supone la superación del modelo de innovación de Triple Hélice (administración pública + universidad y centros de investigación + empresa); ampliándose primero con la Cuádruple Hélice, para sumar las competencias, saberes y palancas desde la sociedad civil (ciudadanía organizada y no-organizada); e incorporando también la Quinta, estos es, las condiciones y particularidades del contexto, del hábitat, de lo situado, como medio en que se genera y despliega la I+D+i.

 

En este escenario es importante no hacer un reparto de roles parcelado entre las distintas hélices, sino favorecer que haya mucho más flujo, interacción y relaciones mixtas-híbridas. Y en este sentido es fundamental desplegar todo el potencial de la cuarta hélice, porque es la nueva y la que quizá podría introducirsi estamos abiertas a permitírselo, cambios más disruptivos en la forma de abordar los procesos de I+D+i y de buscar y tal vez alcanzar otro tipo de resultados.

 

En esta relación de la I+D+i con la sociedad civil (donde incluiríamos a muchas de las creadoras y los agentes culturales) podemos plantear una escalera con tres peldaños, donde el tercero de ellos sería el verdaderamente orientado a la co-producción de la I+D+i con un enfoque de Quíntuple Hélice:

 

  • SOCIALIZAR: Hacer una labor de pedagogía y divulgación para que la ciudadanía sea más consciente y responsable y adopte con mayor facilidad ciertas innovaciones. Colocarse en este primer peldaño es insuficiente ya que,  en lugar de abrir el actual sistema de I+D+i a relaciones de complementariedad y retroalimentación con otros agentes, lo mantiene  (ya sea de manera consciente o inconsciente) en una posición paternalista, dentro de su espacio de confort, perpetuando sus privilegios.

 

  • PARTICIPAR: Depositar en los agentes sociales y la ciudadanía parte de la investigación (en general el trabajo de campo y testeo), para por ejemplo poder ampliarla y diversificarla en número de muestras y pruebas, lugares de aplicación, etc. Aquí empiezan a darse relaciones de mayor reconocimiento pero en general aún son situaciones muy instrumentales hacia la sociedad civil (como asistentes de la investigación o como casos de análisis).
  • CO-PRODUCIR: Reconocer que hay ciertos ámbitos o situaciones en las que la innovación (e incluso la investigación como práctica consciente y formal), parte desde los agentes de base, desde la propia ciudadanía, desde las profesionales más conectadas con el contexto y con saberes y prácticas específicas. Además, esto es así especialmente en ámbitos que tienen que ver con las ciencias sociales, las humanidades y las artes, donde muchas investigaciones e innovaciones surgen desde el propio tejido, de manera emergente y situada (como claramente se ve en los ámbitos de la innovación ciudadana o la cultura comunitaria). Por eso, es en este peldaño donde creemos que se daría una relación de mayor reconocimiento mutuo que posibilitaría la co-producción de la I+D+i. Para ello, los agentes de la cuarta hélice deben ser considerados como sujetos que investigan e innovan, a los que hay que reconocer esta función, dotarlos de recursos, acompañarlos para buscar la sofisticación y la excelencia de sus investigaciones (en todo el proceso, pero especialmente en la sistematización y la transferencia). Y en este sentido, los laboratorios ciudadanos, las fábricas de creación y/o los programas de mediación, pueden jugar un papel importante como dispositivos intermedios que favorezcan las condiciones para la co-producción de la I+D+i, tendiendo puentes entre distintos tipos de agentes, combinando el conocimiento técnico y experto con el amateur, el experiencial y vivencial. 

 

> Fases entremezcladas y discontinuas

Del mismo modo que reclamamos la co-producción entre ámbitos y agentes diversos, también lo hacemos respecto a los propios procesos o fases de la I+D+i. Si acaso en las ciencias y tecnologías duras aún pueda tener algún sentido seguir una lógica más o menos lineal (Investigación Básica > Investigación Aplicada > Desarrollo Experimental > Innovación) en lo concerniente a lo social y lo cultural esta lógica y sus límites se demuestran mucho más difusos y en muchas ocasiones las fases se despliegan con un orden discontinuo.

 

Las políticas y programas de apoyo a la I+D+i siguen tendiendo mayoritariamente a separar de manera forzada la investigación de la innovación y también a los agentes que operan en cada fase. Pero quizá convendría que estas políticas y programas se fijasen en esas lógicas más difusas, híbridas y no-formales que operan en lo social y lo cultural, en lugar de empeñarse en mantener un corsé heredado del pensamiento moderno-productivista, que cada vez se demuestra más obsoleto e inoperante en el marco de creciente complejidad e incertidumbre en que nos encontramos. Un marco en el que muchas veces, aspectos como 1. el criterio de novedad, 2. el trabajo desde hipótesis previas y/o 3. la tendencia resultadista (hacia resultados cada vez más cortoplacistas y orientados a mercado), no tienen sentido o generan expectativas inalcanzables o incluso inconvenientes. Y en cambio, es necesario poner el acento en: 1. no perder de vista el criterio de pertinencia (que más allá de la novedad u oportunidad de mercado, sea algo adecuado, oportuno y que aporte valor en un momento o ante un reto determinado), 2. reformular las preguntas y retorcer las hipótesis supuestas y 3. atender los procesos con todos sus imprevistos (como posible vía para obtener resultados). Todo ello además en un momento en el que la innovación, más allá de la huida hacia delante desde la novedad constante, debe ser una invitación a escuchar, mejorar, profundizar, reutilizar y transferir y transferir, partiendo de mucho de lo que ya hay.

 

3. HACIA UNA I+D+i MESTIZA Y MUTANTE

 

La lógica de una I+D+i co-producida —desde ese enfoque de Quíntuple Hélice y abriéndose a lo social y cultural—, además de un cambio filosófico y de subjetividad sobre cómo se entiende la I+D+i, implica importantes cambios a nivel operativo, en los procedimientos, las herramientas o las formas de registro, evaluación y transferencia, tanto de los procesos como de los resultados. Esto afecta tanto a las formas de establecer y medir objetivos, como a la tipología de agentes implicados, así como a las maneras de diseñar planes, configurar redes o distribuir recursos.

 

Todo esto supone que ese vasto ámbito de la creación, las artes y la cultura, no puede ser incluido desde una lógica de traducción automática, urgencia coyuntural o permisiva excepcionalidad, sino que implica una redefinición del propio paradigma de I+D+i y su sistema. Un nuevo sistema, mestizo y mutante, fruto de la mezcla entre agentes, saberes y prácticas, de celebrar la diversidad y profundizar en la complejidad y de superar las propias inercias y convenciones. Un sistema que también debe ser co-producido, incluyendo en el rediseño del mismo a todos los agentes afectados. Un nuevo sistema que bien podría ser fruto de aparentemente pequeños matices, como por ejemplo, la modificación del título del informe inicial del que deriva este artículo, pasando de “Marco conceptual para la aplicación de la I+D+i en los Sectores Culturales y Creativos” a por ejemplo “Transformación del marco conceptual de la I+D+i a partir de las aportaciones desde los Sectores Culturales y Creativos”.

 

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Karraskan
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